Propóleos
El gran protector de la belleza
Miles de años avalan la buena prensa que posee esta sustancia elaborada dentro del panal. Además de sus
propiedades curativas, es un aliado natural de la salud del pelo y de la suavidad de la piel.
Un grupo especializado de abejas se encarga de recolectar el propóleos (própolis) de las yemas y ramas jóvenes de los árboles (álamo, abedul, roble, castaño silvestre y algunas coníferas) y del pecíolo de las hojas, y luego, en la colmena la terminan de procesar agregándole a la materia bruta resinosa secreciones salivales de las abejas y cera.
El própolis es aromático, suele oler a brotes de álamo, miel, cera y vainilla y, en función de su origen botánico y de la época de recolección, varía de un color verde pardo a café, con sabor amargo, ligeramente picante o insípido y consistencia más o menos sólida. Las abejas utilizan esta sustancia para recubrir las paredes de la colmena y mantenerla libre de bacterias.
Se han aislado más de 180 elementos en su composición, los principales son las resinas y los bálsamos que contienen flavonoides y ácidos fenólicos o sus ésteres (50%), contenidos muy variables de ceras (7,5/35%), aceites volátiles (10%) y polen (5%). Además, contienen pequeñas cantidades de terpenos, taninos y restos de la secreción de las glándulas salivares de las abejas.
Prodigiosos componentes
Los flavonoides son compuestos activos que presentan no menos de 41 acciones terapéuticas: sobre el sistema capilar, en la fragilidad y permeabilidad de los vasos, en el sistema circulatorio (vasodilatador e hipotensivo), etc. Además, tienen efectos antibacteriano, antivírico, antiparasitario y anticoagulante.
El ácido ferúlico, por ser coagulante, está indicado en el tratamiento de las heridas de curación lenta y difícil.
El propóleos también es un gran benefactor para el cuidado y la belleza de la piel y el pelo. Es altamente nutritivo, antioxidante, antibacteriano, antifúngico y cicatrizante. Los productos cosméticos que lo contienen resultan excelentes protectores, reparadores y reepitelizadores.
A los compuestos flavonoides del própolis (galangina, kaempferol y kaempferida) se le atribuyen propiedades antioxidantes y captadoras de los radicales libres. Además, regeneran el tejido epitelial por estimulación de distintos sistemas enzimáticos, del metabolismo celular, de la circulación y de la formación de colágeno y, debido a la presencia de arginina, es útil en casos de acné y de quemaduras. Una de las características más destacadas de los productos que incluyen propóleos son sus propiedades suavizantes, por este motivo, se lo incorpora con frecuencia a cremas hidratantes, antisépticas, emolientes, champúes o jabones de tocador.
Para preparar en casa
El alcohol de propóleos es un excelente antiséptico de la piel. Se elabora con 300 gr de propóleos por litro de alcohol de cereal. Se deja estacionar 10 días y luego de filtra.
Un ungüento cicatrizante muy efectivo se realiza calentando a baño de María 23 g de cera con 100 g de aceite de almendras. Se le agrega 14 g de alcohol de propóleos y, si se desea con aroma, unas gotas de extracto de rosas o agua de rosas. Se bate todo con batidora, se deja endurecer y puede guardarse
en un frasco.
Laboriosas y limpias
Las abejas son tan antiguas como el hombre, o tal vez más, ya que se ha establecido que su aparición en la tierra data del período terciario, aproximadamente, unos sesenta millones de años.
Nuestros antepasados descubrieron diferentes propiedades antisépticas, dietéticas, edulcorantes, fortificantes, calmantes, laxantes, etc., en los productos de la colmena.
Apreciado como uno de los derivados apícolas más efectivos, el propóleos, cuyo origen es la resina de la corteza de los árboles, es esencial para la asepsia de la colmena. Si un enemigo ingresa, las abejas, luego de inyectarle veneno para matarlo, envuelven al intruso en propóleos y está comprobado que puede permanecer intacto y sin descomponerse durante años. Esto garantiza la pureza e higiene extrema del hábitat donde las abejas, además de vivir, trabajan.
Efectos plus
Los champúes con propóleos son anticaspa natural y limpian a fondo, barriendo con la flora microbiana. Este activo, purificado y elaborado en la forma de extracto, enriquece el champú con sustancias minerales, bálsamos, aceites etéricos y especialmente con una gran cantidad de flavonoides. Las cremas estilo ordeñe con propóleos, vitamina A y aloe vera son emolientes por excelencia, desinfectan y cicatrizan. Están indicadas para mujeres embarazadas, dado que ayudan a prevenir la aparición de estrías. El propóleos potenciado con alantoína -principal ingrediente de la baba de caracol- posee propiedades regenerativas asombrosas. Por esto, las cremas formuladas con estos componentes, pueden ser usadas en afecciones de la piel como eczemas, heridas, quemaduras, herpes, etc.
Adriana Mouján
Asesoramiento: Dra. Isabel Ahedo
para Arbell; Bioesencia. |